CAZ
Cómo trabajamos

Asesorar es decir qué hacer.

Cinco cosas que hacemos distinto, y una que no prometemos.

01

Primero la pregunta, después el análisis

Antes de pedir documentos preguntamos qué decisión hay que tomar. Un mismo inmueble se estudia distinto si se va a vender, a hipotecar o a subdividir. El alcance del trabajo sale de la decisión, no al revés.

02

Riesgos priorizados, no enumerados

Un listado de veinte observaciones no ayuda a decidir. Distinguimos lo que es crítico, lo que es subsanable y lo que es una verificación pendiente. Y decimos cuál se resuelve primero.

03

El papel contrastado con la realidad

Los antecedentes no se revisan por separado. Contrastamos títulos con planos, superficies registrales con antecedentes tributarios, servidumbres y accesos con lo que la operación va a necesitar. Cuando el asunto lo exige, incorporamos especialistas técnicos dentro del análisis y no al final como un anexo.

Una conclusión correcta en forma aislada puede ser inviable para la operación completa.

04

Por fases, con una decisión entre cada una

Los encargos complejos se estructuran en etapas sucesivas. Cada una termina con conclusiones y una decisión sobre si avanzar y bajo qué configuración.

Lo que no prometemos

No garantizamos decisiones que dependen del Conservador de Bienes Raíces, del Servicio Agrícola y Ganadero, de una municipalidad, de una notaría o del Servicio de Impuestos Internos.

Sí garantizamos que vas a saber, en cada momento, en qué estado está tu asunto y qué falta.

Cuéntanos en qué estás.

Escríbenos con el asunto y te decimos si hay algo que convenga revisar antes de avanzar.

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